En una noche cargada de emociones y polémicas, Rosario Central se consagra campeón de la Supercopa Internacional al derrotar 3-1 a Estudiantes de La Plata en el estadio Madre de Ciudades. El equipo de Jorge Almirón levanta un nuevo título oficial y lo hace con la figura estelar de Ángel Di María, autor de dos goles que marcaron el rumbo de la final.
El partido comienza con un golpe inesperado: apenas al minuto de juego, Alexis Castro abre el marcador para el Pincha, que aprovecha una desatención defensiva del Canalla. Sin embargo, la reacción de Central no tarda en llegar. A los 22 minutos, Di María ejecuta un tiro libre perfecto que se incrusta en el ángulo y devuelve la esperanza a los rosarinos.
La primera mitad se cierra con polémica. Tras una revisión del VAR, el árbitro Darío Herrera sanciona penal por una infracción de González Pirez sobre Enzo Copetti. Di María no falla y pone el 2-1, desatando la protesta de los jugadores de Estudiantes y la furia de Juan Sebastián Verón, quien incluso ingresa al campo para recriminar la decisión.
En el complemento, Central liquida el encuentro. Julián Fernández aprovecha un contragolpe y marca el 3-1 que sella la consagración. A partir de allí, el partido se convierte en un duelo de nervios, con reclamos, cruces y un clima caliente que acompaña hasta el pitazo final.
Con esta victoria, Rosario Central suma un nuevo trofeo a sus vitrinas y reafirma su presente competitivo. La figura de Di María, que vuelve a brillar con la camiseta auriazul, se convierte en símbolo de un equipo que supo sobreponerse a la adversidad y que hoy celebra un título con sabor especial.
