rosario.clasico rosarino Newell's y central .foto sebastian granata
Después de 18 años, Ángel Di María volvió a jugar el clásico rosarino y lo hizo con una obra maestra: un tiro libre frontal, desde 25 metros, que se coló en el ángulo y selló el 1-0 definitivo para Rosario Central sobre Newell’s en el Gigante de Arroyito.
El partido había sido parejo y trabado, con un primer tiempo más favorable al visitante, que apostó a la lucha y la experiencia para neutralizar al rival. Central, con un solo volante de marca y varios jugadores ofensivos, no logró imponerse hasta que apareció la jerarquía de sus repatriados.
En el complemento, el equipo de Holan inclinó la cancha con actitud y talento. Espínola, figura leprosa, sostuvo el cero hasta que Di María ejecutó el tiro que justificó la espera y escribió una nueva página dorada en la historia del clásico.
La victoria refuerza el dominio canalla en el historial y confirma el contraste entre dos presentes bien distintos. Para Central, fue mucho más que tres puntos: fue el regreso soñado de su hijo pródigo.

